Una experiencia religiosa


©Israel Ortiz de Zárate


Me encanta la fotografía clásica, no lo puedo evitar. A menudo me imagino viviendo en otra época, en otro tiempo y ese pensamiento me lleva siempre al pasado. Nunca al futuro, ni siquiera al más cercano, lleno de maravillas tecnológicas, cámaras ultramodernas y móviles de última generación.
La fotografía de hoy tiene ese poso antiguo solamente salpicada de pequeños detalles que la hacen imperfecta; el semáforo, la camiseta del joven y ese bolardo abollado que arruina muchas fotografías de calle. Lo mejor sin duda: el escaparate repleto de camisas y ropa de trabajo que dan fondo a la escena y la mirada de la religiosa, en primer plano, que acapara la atención y es el contrapunto perfecto para romper el ritmo de la foto.
Qué bonito es que ese ritmo lo rompa precisamente una mirada, una mirada de aprobación y no de recelo que suele ser lo que normalmente la gente proyecta ante la simple visión de una cámara.


Hasta pronto.









Comentarios

Entradas populares